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Aunque el uso específico de las redes sociales por parte de las mujeres políticas en Latinoamérica aún no se ha estudiado en profundidad, pero ya se observan algunas constantes: las usan más en campaña electoral que en el ejercicio del cargo, prefieren Facebook sobre todas las demás redes y casi en su totalidad han sufrido campañas de denigración o acoso machista, en la llamada violencia cibernética. Es una pena que las mujeres no estén sacando más partido a las redes sociales, cuando podrían ayudar a revertir el tradicional dominio de los hombres, aplastante en el caso de los medios de comunicación tradicionales. La única excepción es la de los partidos que se definen como igualitarios, los cuales también promueven entre sus candidatas un rol mucho más igualitario en las redes.

Como mujer política, ¿cuál es la red social que privilegias para tu trabajo político? Una política ¿utiliza las redes sociales prioritariamente cuando está en campaña? ¿Has sufrido acoso o ataques machistas en estas redes? ¿Te has defendido o contraatacado?

 


En la comunicación política cada vez cobran más fuerza los “bots”, programas informáticos que simulan comportamientos humanos y que son usados a discreción por todo tipo de actores, sobre todo en campañas electorales, para “inflar” tendencias, sumar seguidores o desacreditar a un adversario. Los “bots” están siendo usados para sumar millones de me gusta en Facebook, para retuitear contenidos a mansalva sin haberlos leído o para reproducir automáticamente vídeos y vídeos de Youtube. Muchos políticos han caído en la tentación del “bot”, pero la tendencia se ha hecho tan conocida que ahora ya hay desarrolladas herramientas para detectar un contenido espontáneo de otro automático.

¿Conoces casos en tu entorno cercano de políticas que han recurrido a “bots” para animar campañas o demostrar fidelidad? ¿Crees que en Latinoamérica esto es tan usual como en Estados Unidos? ¿Qué casos concretos te has encontrado de contenidos “sospechosos”?

 

 


Cada vez más las redes sociales son un ámbito importante de expresión, de exposición y de debate, y en ellas se reproducen con enorme facilidad los conflictos de la vida misma. Las redes proyectan una imagen nuestra, y cuando se trata de una empresa o institución, hay que poner particular cuidado para evitar el conflicto y huir de la mala educación, la altanería y el desprecio. Algunos consejos incluyen no interactuar con perfiles polémicos o agresivos, responder educadamente al insolente, evitar el autobombo institucional y tratar de ser coherente con la entidad a la que representamos.

¿Sientes que tu institución tiene una política definida de cómo actuar en las redes? ¿Te han formado para ello, con consejos concretos? ¿Tienes a tu alcance a expert@s que te guíen en el mundo de las redes para representar debidamente a tu entidad?

 


Las recientes elecciones estadounidenses nos han dejado unas cuantas lecciones, entre ellas la importancia de Facebook, y concretamente su canal Facebook Live, que está superando a la de la televisión tradicional. Varios expertos coinciden en que el presidente electo Trump ha sabido hacer un uso mucho más activo del canal que su rival Clinton, valiéndose del siguiente principio: “sin propietarios, sin periodistas y sin programas”. Está demostrado que Trump logró muchas más interacciones con sus seguidores (a modo de comentarios o reenvíos), confirmando esa sensación de que fue un candidato “más cercano” a sus votantes. Facebook Live también ha permitido a Trump ser él quien marque la agenda, y no los medios de comunicación tradicionales, que considera injustos con él.

¿Usas el Facebook Live en tus actividades político partidarias? ¿Conoces a políticas de Latinoamérica que lo usen? ¿Crees que una política del siglo XXI debería formarse en estas nuevas formas de comunicación con el elector, que podríamos llamar directa y sin intermediarios?

 


Un estudio realizado en Twitter para analizar los mensajes sexistas a través de dos palabras que inequívocamente lo son (“zorra y puta”) demostró que la mitad de estos tuits publicados en una semana cualquiera habían sido escritos desde perfiles creados por mujeres. Twitter no ha minimizado, ni mucho menos, el alcance de este fenómeno, y dos responsables de la red social han declarado que están trabajando para frenar el fenómeno del machismo y el odio en esta red. Algunos investigadores insisten en el hecho de que los mensajes de odio no tienen un perfil demográfico sino que desgraciadamente, están en toda la sociedad.

¿Detectas con frecuencia en las redes comentarios machistas emitidos por mujeres? ¿Cómo reaccionas ante ellos? ¿Te parece disculpable que funcionarias públicas publiquen palabras ofensivas como argumento de ataque o defensa en intercambios virtuales?

 


La campaña electoral más agresiva que se recuerda también tiene su correlato en las redes sociales: allí, Trump y Clinton libran una batalla tanto o más ácida que en los debates televisivos. Twitter, con sus 140 caracteres por tuit, ha resultado ser el vehículo favorito de Trump por su capacidad de generar mensajes como puñetazos contra su rival; no es casual que Trump aventaje a Clinton en un millón más de seguidores en esa red, como también lo hace en Facebook, donde acumula millones de “me gusta”. Clinton, que se ha rodeado de un equipo de expertos en redes, no descuida sus cuentas en esas dos redes sociales, pero las está llenando de contenidos audiovisuales y de infografías para tratar de desmontar con argumentos las gruesas afirmaciones que Trump manda a golpe de tuit.

¿Qué opinas del uso político de las redes, o del uso como activismo en general? ¿Crees que los debates políticos en las redes han superado los de los medios presenciales tradicionales? ¿Debatir políticamente en las redes es más democrático?

 

 


La comunicación política está cambiando constantemente gracias a las redes sociales, pero no todas tienen los mismos usos ni llegan al mismo público. En el caso de Snapchat, esta red que permite al usuario enviar a todos sus contactos personales fotografías, vídeos, textos y dibujos, durante un tiempo de 1 a 10 segundos en que el contenido estará visible. Snapchat es ideal para mostrar a políticos o figuras públicas en su vida cotidiana, en vídeos informales y espontáneos, y tiene una particularidad: es actualmente la red más popular en el segmento más joven (14-24 años) de la población estadounidense. Su seguimiento entre los jóvenes supera con mucho al de las televisiones generalistas.

¿Crees que Snapchat puede ser una herramienta efectiva para que las y los políticos se comuniquen con los jóvenes? ¿Snapchat y otras redes deben reemplazar a los medios de comunicación política tradicional: “el puerta a puerta”, discursos públicos, caminatas, marchas, entre otros, que tenían contacto personal con la ciudadanía?

 

 

 


Internet y las nuevas plataformas de comunicación han hecho posible generar y poner a disposición del público muchos más contenidos sobre feminismo e igualdad, y ha dado instrumentos informativos a plataformas que ya estaban en estas lides. Incluso las revistas femeninas tradicionales recogen, además de artículos de moda y cocina, cada vez más espacios con contenido político, social y sobre las condiciones de la mujer en general. Pero la otra cara de la moneda es la casi sistemática reacción de hostilidad en las redes sociales ante los contenidos feministas, con su carga de insultos y acoso, y que constituyen un atropello a la libertad ideológica.

¿Crees que en la web se esconden los agresores que no se atreven a actuar a cara descubierta? ¿Protegen los gobiernos y las leyes suficientemente este tipo de amedrentamiento virtual? ¿Enfurece a algunos hombres que el mundo virtual nos dé más espacio y más libertad?

 


Tuiter se ha convertido en una herramienta esencial de la comunicación política, y eso no lo ignoran la legión de “insultadores” anónimos o con perfiles falsos que se dedican a hacer mella en la imagen pública de políticos, intelectuales, periodistas o artistas comprometidos con una u otra opción política. Con ello pretenden acallar a sus adversarios, censurarlos, apagarlos en suma. Es llamativa la cantidad de insultos que se vierten sobre mujeres con un perfil público, aludiendo a los viejos tópicos de su aspecto físico, sus supuestas carencias educativas, sus relaciones sentimentales o su falta de discreción. ¿Nos suena de algo?

¿Te parece legítimo crear perfiles falsos para intervenir en la red? ¿Eres partidaria de contestar en la misma red a las actitudes más machistas y sexistas? ¿Debe legislarse penalmente el discurso del odio en las redes sociales?


El último Estudio General de Medios en España revela que las usuarias de internet ya somos más abundantes que los hombres, principalmente en redes sociales como Facebook, Instagram y Pinterest, mientras que en LindekIn ellos son mayoritarios. Los hombres dicen usar las redes como medio de ocio, mientras que entre las mujeres prevalece la idea de comunicarse mediante ellas. Sin embargo, en las plantillas de los medios digitales la paridad está todavía lejos: las mujeres solo suponen un 30% de sus trabajadores, lo que demuestra que hay todavía una brecha educativa que superar.

¿Sientes diferencia en el manejo de las redes que hacemos los hombres y mujeres en Latinoamérica? ¿Han asumido nuestros gobiernos e instituciones los cambios revolucionarios que internet nos ha aportado?

 

 


Que el machismo se cuela hasta en la tecnología es un hecho, y que los gigantes como Google, Twitter o WhatsApp no escapan a ello, también. Un ejemplo son los emojis o emoticonos, utilizados por millones de personas en las comunicaciones ultra-rápidas de hoy en día. Google acaba de anunciar que todos los emoticonos que expresen profesiones ya no van a ser forzosamente masculinos, sino que tendrán también “una versión femenina”, y de paso que incluirá diferentes tonos de piel para salir del modelo eurocéntrico. La propuesta de Google ha sido inmediatamente recogida por Unicode Technical Committee, que ha anunciado que actualiza 33 emoticonos de forma que ahora uno pueda elegir si elige a un hombre o una mujer para expresar acciones como cortarse el pelo, montar en bici o darse un baño.

¿Te molestan los emoticonos con cara de hombre por sistema? ¿Te alegra de algún modo esta iniciativa de Google, o piensas que es una frivolidad que no hace sino esconder las causas profundas de desigualdad?¿Ayuda esta iniciativa a tus comunicaciones laborales o políticas?

 


Si hace veinte años las mujeres eran solo uno de cada cinco usuarios de internet en México, ahora las cifras arrojan prácticamente la igualdad. La brecha de género en la red cada vez lo es menos, y es previsible que pronto las usuarias sean mayoritarias. Las mujeres usan internet sobre todo para navegar en las redes sociales y para hacer compras (libros, ropas, viajes o aparatos), pero en mucha menor medida la usan para hacer política. En materia de activismo político, el ecologismo y la defensa de los derechos humanos son dos ámbitos con internautas muy presentes, pero en lo referente al “activismo de género”, queda todavía mucho camino por recorrer.

¿Crees que el activismo político femenino es más eficiente a través de las redes? ¿De qué manera? ¿Crees que las y los electores  en América Latina prestan atención a los mensajes políticos lanzados a través de la red?