Listas para la política - debates anteriores

El mapa de participación de las mujeres en política de ONU Mujeres y de la Unión Inter Parlamentaria, muestra que el continente americano ha tenido más avances en cuanto a mujeres en puestos políticos en el 2016, que otras regiones. Según el mapa, la tasa de representación femenina en el poder ejecutivo en el continente incrementó a un 25% (frente al 22.4% del 2015), lo cual es una nueva cifra máxima regional. Nicaragua comparte con Francia y Bulgaria el primer lugar, al tener nueve ministras electas. En cuanto a representación parlamentaria, Bolivia tiene el segundo lugar a nivel mundial. Sin embargo, se produjo una disminución del número de jefas de Estado, después de que las presidentas de Brasil y Argentina dejaran sus cargos.

¿En tu país, han crecido o disminuido el número de mujeres parlamentarias o ministras?    ¿Son las lideresas de tu país en puestos políticos igualmente respetadas o admiradas que los hombres? Te invitamos a comentar y compartir tu experiencia en la sección de comentarios.


Una indígena consciente de sus derechos

FUENTE: Más mujeres como ella. Huffington Post (edición México)

La oaxaqueña Eufrosina Cruz participó recientemente en un foro en Nueva York para buscar mayor diversidad en la política latinoamericana, y logró conquistar a la audiencia. Mostrando orgullo por su origen y su cultura, también dijo que sentía “la gran responsabilidad y el reto de generar cambios” desde su posición como diputada local. Nacida en una región con alta tasa de abandono escolar femenino, Cruz entendió que solo la educación le permitiría salir adelante y superar ciertas trabas culturales. Ha sido una de las inspiradoras a nivel nacional de una reforma constitucional para hacer realidad la igualdad a la hora de votar y ser votados.

¿Tiene tu país o tu región políticas específicas para promover el liderazgo político de las mujeres indígenas? ¿Son las lideresas indígenas de tu país igualmente respetadas o admiradas que sus pares masculinos? 


Según Lisette Arévalo Gross,  en las recientes elecciones ecuatorianas las candidatas a la presidencia centraron sus campañas en el hecho de “ser mujeres”, y en algunos casos en su “papel de madres”, en vez de de presentar propuestas concretas para remediar problemas fundamentales de la mujer ecuatoriana: la preocupante violencia machista (seis de cada diez ecuatorianas la han sufrido), las restricciones del derecho al aborto o la pobreza femenina, mucho más grave que la masculina. En lugar de ello, las candidatas han recurrido al género como comodín, despertando poca credibilidad en sus personas, lo que a la postre ha podido explicar su fracaso.

¿Qué te parece que una política reivindique su papel de madre? ¿No menosprecia así a las mujeres que no lo han sido? ¿Es válido que una candidata en campaña electoral argumente que debe ganar “por ser mujer”? 

 


Hablamos de la necesidad de feminizar la política, pero sería más apropiado decir que la debemos desmasculinizar, en el sentido de que la política ha estado y sigue estando dominada por el patrón sexual masculino dominante, que deja fuera o en la invisibilidad a toda la diversidad sexual que recoge el mundo LGTB. Resulta curioso que incluso entre los partidos más rompedores (como el caso de Podemos en España) es raro ver todavía a dirigentes que abiertamente se proclamen gays o transexuales: es como si tampoco esos partidos fueran percibidos como espacios seguros para que una persona asuma completamente su sexualidad. Y así, contribuyen a invisibilizar a toda una parte de la sociedad que nunca se ha sentido representada.

¿Piensas que las personas gays deben hacer bandera de su opción sexual en política, o eso queda para su esfera privada? ¿Encuentras que las mujeres políticas son más liberales que los hombres ante las opciones sexuales distintas?

 


La falta de una legislación específica de cuotas (tumbada por el congreso en abril de 2016) se traduce en primer lugar en la baja representatividad femenina en las alcaldías de Guatemala: solo diez encabezan actualmente algunas de las 338 corporaciones locales. Las primeras resistencias para el avance femenino se hallan en los partidos mismos, donde existe el convencimiento de que las mujeres restan votos en lugar de sumarlos. La realidad es que el número de candidatas, en números absolutos y relativos, ha bajado en los comicios de 2015 con respecto a las que se presentaron en 2011, lo que deja en evidencia el machismo que todavía impera en la sociedad.

¿Piensas que también en tu país hay prejuicios contra las alcaldesas mujeres? ¿Cómo se manifiestan concretamente?. Diversos estudios señalan que en los espacios locales las mujeres tienden a tener más cercanía con la población y mayores roles de liderazgo, ¿por qué es tan difícil que las mujeres accedan a cargos de elección a nivel local?

 

 


Unas recientes declaraciones del líder político español Pablo Iglesias sobre la necesidad de “feminizar la política”, en las que abogó no solo por dar más espacio político a las mujeres sino por repartir mejor las tareas del cuidado de las personas (tradicionalmente femeninas) han costado al político acusaciones de antiguo y de reaccionario. La polémica ha hecho que surjan conceptos como la necesidad de “masculinizar los cuidados” o de “feminismo de la igualdad frente al feminismo de la diferencia”. Iglesias ha sido atacado por la izquierda y por el feminismo tradicional, pero una cosa ha quedado clara: que la igualdad sexual en política no pasa únicamente por la mayor ocupación femenina de los puestos de poder, sino que debe traducirse en una mayor corresponsabilidad en la educación, el hogar y los cuidados, y en los espacios de poder en general.

¿Crees que este debate es perfectamente trasladable a la sociedad latinoamericana? ¿Entiende el político latino o el partido latino que la igualdad es mucho más que listas paritarias o número de ministras? ¿Y cuál es la posición de las mujeres políticas de tu país en este debate?

 

Fuente:


A la alcaldesa de un pequeño municipio estadounidense le bastó aplaudir un comentario racista para perder su puesto. Alguien en su comunidad 98% blanca publicó en Facebook que ya era hora de dejar de tener “un simio en tacones en la Casa Blanca”, en clara referencia a Michele Obama, y la alcaldesa simplemente dijo que el comentario “le había alegrado el día”. El escándalo montado en la red ha sido tal que en solo unas horas 85.000 personas firmaban una petición pidiendo su dimisión, algo que ella terminó aceptando. Lo más penoso de este incidente es que las tres protagonistas (la que publicó el post, la alcaldesa y la propia Obama) son mujeres, y la solidaridad de género ha estado tristemente ausente.

¿Crees que hay poca solidaridad de género especialmente entre mujeres que han alcanzado posiciones claves de liderazgo? ¿Cómo podemos avanzar en revertir la afirmación de que las mujeres líderes no son solidarias entre sí ni apoyan a otras mujeres?

 

 


Costa Rica es una de las pocas naciones latinoamericanas que ha tenido una presidenta mujer, pero su ejemplo no parece haber cundido, y actualmente no hay una sola mujer entre los precandidatos que ya han comunicado sus aspiraciones a competir por el cargo en 2018. Algunas lo atribuyen a que las mujeres no están tan dispuestas como los hombres a invertir su patrimonio en una costosa campaña, otras creen que los partidos optan sin pensarlo por las candidaturas masculinas como algo “natural”, y por último están las que recuerdan los ataques machistas que Laura Chinchilla sufrió precisamente por su condición de mujer, que desaniman ahora a potenciales candidatas.

¿Qué piensas de las mujeres que han llegado a la Jefatura de Estado en Latinoamérica? ¿Han dejado un estilo propio? ¿O finalmente su mandato ha sido uno más en la historia? ¿Deberían los partidos comprometerse a presentar a mujeres también para la presidencia de sus repúblicas?

 


En el segundo debate televisivo entre Donald Trump y Hillary Clinton las mujeres han sido el centro del debate, pero desgraciadamente no por propuestas que tuvieran que ver con el lugar que deben ocupar en el mundo y la política, sino como arma arrojadiza utilizada por el candidato republicano. Y es que Trump compareció poco antes del debate rodeado de tres mujeres que dijeron haber sido víctimas del apetito sexual de Bill Clinton, más una cuarta que fue violada por un hombre al que Hillary defendió. La candidata demócrata consideró que Trump recurría así a “artimañas políticas” y que esto equivalía a un acto de desesperación. “Cuando ellos usan bajezas, nosotros nos elevamos”, concluyó.

¿Crees que una mujer en campaña puede recurrir, como haría un hombre, a descalificaciones por comportamientos sexuales, por ejemplo? ¿Cómo debe defenderse una mujer política por acusaciones hacia su marido que pueden perjudicar y hasta poner en riesgo su campaña?

 

 


Ante la cercanía de una campaña electoral, el sexismo no toca combatirlo solamente a los políticos, sino también y en primer lugar a los medios de comunicación. Una campaña vasca en este sentido ha aportado un conjunto de recomendaciones para nivelar el tratamiento que los periodistas hacen de las campañas políticas. Algunos de los consejos consisten en utilizar más mujeres analistas y romper así la tendencia de que la reflexión compete al hombre; que el lenguaje utilizado no sea sexista; que se pase revista a los programas para ver si promueven la igualdad; que las políticas sean nombradas por sus apellidos al igual que los hombres y que también los fotógrafos incorporen el chip de la igualdad.

¿Cuando has estado en campaña desarrollaste alguna estrategia política para desarmar el machismo en los medios? ¿Has sentido que los medios te tratan de forma condescendiente o discriminatoria por ser mujer en política?

 

 


La pareja de los Obama ha construido gran parte de su popularidad con una excelente oratoria que sabe hablarle al pueblo estadounidense de igual a igual, de un modo que prácticamente todo el mundo los entiende. Michelle Obama sabe además sacar partido de su infancia de clase trabajadora en Chicago, apelando al esfuerzo individual para salir adelante en la vida, a la realidad del “sueño americano”. Como su esposo, utiliza una retórica que recuerda al púlpito de las iglesias protestantes, en la que anima a su auditorio a elevarse sobre su realidad. La autora de los discursos de Michelle es, por cierto, otra mujer, llamada Sarah Hurwitz.

¿Crees que en nuestra región las y los políticos también ganan elecciones con discursos? Como política, ¿has recibido clases para hablar en público? ¿Te hubiera gustado tenerlas? 

 

 


En Ecuador, la presencia de mujeres en política ha crecido mucho en los últimos siete años, hasta el punto de que un 42% de los curules está ocupado por mujeres. Sin embargo, las parlamentarias ajenas al oficialismo advierten de que la cantidad únicamente refleja eso: cantidad, pero no actividad ni menos influencia. Por ejemplo, de los 329 proyectos de ley presentados desde 2013, solo un 27% fue propuesto por mujeres, y de ellos, solo dos fueron aprobados. La realidad es que las mujeres siguen sin tener acceso a la toma de decisiones pese a su presencia obligatoria en las listas electorales. Tampoco ayudan declaraciones como las del presidente Correa del pasado marzo: “¡Qué guapas!, ¿cómo eligen a las concejalas? ¿Por concurso de belleza?”

Los proyectos, iniciativas y propuestas políticas de las mujeres ¿tienen menos peso que los de los hombres a la hora de la toma de decisiones? ¿sabemos defender las mujeres nuestras ideas dentro de nuestros propios partidos?¿nos toman ellos en cuenta?