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Expertos recomiendan a las mujeres a cargo de puestos de toma de decisiones seguir una dieta balanceada que sea fuente de salud, productividad e inspiración. Según estudios en alimentación, la ingesta alimentaria está relacionada con un 66% más de riesgo de pérdida de productividad. Una alimentación balanceada estimula la memoria, mejora la creatividad y aumenta la curiosidad en el lugar de trabajo. Para leer las recomendaciones, haz clic aquí.

¿Tienes una alimentación balanceada? Si tu respuesta es no ¿Qué obstáculos te impiden lograrlo?¿Qué otros consejos alimenticios implementas en tu vida diaria? Comparte tu respuesta en la sección de comentarios.


La cadena británica BBC ha dado la vuelta al vídeo viral en el que un experto en temas coreanos es interrumpido por sus hijos en mitad de una entrevista televisiva, y ha imaginado que el experto fuera una mujer: en lugar de apartar con la mano a sus hijos, reaccionaría de modo totalmente distinto y haría todo lo que estuviera en sus manos y aun incluso más por poder compatibilizar el rigor de su trabajo con el cuidado de sus hijos y de su casa. Más allá del tópico que dice que las mujeres sabemos ser multitareas, la parodia sirve para mostrar gráficamente cómo la mujer asume de forma totalmente distinta al hombre las obligaciones familiares y domésticas, y no las descuida bajo ningún concepto.

¿Sientes que tu esposo o tu pareja toman tan en serio como tú sus obligaciones en casa? ¿Estás educando a tus hij@s para que así lo hagan?¿Es cierto el tópico de que el hombre siempre antepone su trabajo y la mujer no?¿Llevarse el trabajo a casa, es una virtud o un defecto?¿Son l@s niñ@s en tu casa cosa de los dos?

 


Es un hecho que para muchas mujeres las primeras referencias que les vienen en arte, en política o en tecnología son nombres de hombres. ¡Como si no hubiera mujeres a las que citar! La baja representatividad de mujeres en puestos de responsabilidad y las dificultades de ascenso profesional, más duras para ellas, hacen que veamos con frecuencia el éxito con cara masculina. Algunos consejos básicos para no rendirse en el camino son: en una reunión o asamblea, levanta siempre la mano para hacerte ver; apoya a otras mujeres cada vez que tengas oportunidad; asume lo que quieres y pelea por ello, sin abandonar ante el primer obstáculo; y por último, pide ayuda, en el ámbito profesional o el familiar, para romper esa idea de que las mujeres debemos ser capaces de cargar con todo.

¿Tú también te manejas con referentes masculinos? ¿Sientes que a veces nosotras somos quienes menos creemos en nuestras capacidades? ¿Levantas la mano en auditorios de mayoría masculina?

 


Las mujeres latinas han ganado mucho reconocimiento en los últimos tiempos, pero queda mucho por hacer. Las barreras vienen sobre todo por su origen latino, más que por su género. Para abrirse paso hacia el reconocimiento y el liderazgo, las latinas necesitan determinación, tenacidad ante los obstáculos y, principalmente, tener acceso a una educación de calidad como la que tienen los hombres. Solo así podrán hacer valer el “plus” que supone lo que aportan como diversidad, ya que ésta puede servir para ampliar inmensamente el ámbito de amistades personales y profesionales, que luego pueden volcar dentro de su empresa o su institución.

¿Te parece que el liderazgo de la mujer latina se está consolidando tanto en el ámbito público como en el privado? En tu opinión, ¿qué tiene que ofrecer el tipo de liderazgo femenino latino frente al de otras latitudes?

 

 

 


La diputada Zulay Rodríguez se ha hecho famosa en Panamá por su franqueza a veces brutal y por su impulsividad, cosas raras entre los políticos. No tiene pegas a la hora de admitir que se ha hecho cirugías estéticas corporales y que volverá al quirófano si es necesario, que se viste de negro para parecer más delgada porque no quiere privarse de las comidas que tanto le gustan. Su popularidad ha hecho que se le acerquen diseñadores para ofrecerle ropa de marca, pero ella prefiere dar preferencia a los artesanos panameños, a los que compra zapatos, vestidos y carteras. Pero que se preocupe por su imagen no debe llamar a engaño: sus modelos más admiradas son, por este orden, Margaret Thatcher, Indira Ghandi y Golda Meir, tres mujeres de armas tomar.

¿Conoces a muchas políticas latinoamericanas que hablen con esta naturalidad de su cuerpo o de sus gustos? En tu opinión, ¿tanta franqueza mejora su imagen, o es lo contrario?¿Crees que una lideresa que proclama la importancia del cuidado de su apariencia afirma su liderazgo o más bien lo debilita?

 


La sicología neurocientífica nos enseña mucho sobre la formación de equipos de trabajo: un buen equipo se define por la alta empatía entre sus miembros, la existencia de varias (no una sola) voces dominantes y la presencia de mujeres entre sus miembros. En cuanto al líder, debe estar siempre dispuesto a abandonar la conocida como zona de confort, y dispuesto igualmente a representar al grupo. En general las empresas no deberían pensar tanto en la inteligencia medible por pruebas (“tests”)  sino en factores tanto o más valiosos como la empatía, la ironía, el humor, la llamada inteligencia emocional y hasta la social.

Pensando en tu propio equipo de trabajo, ¿sientes que alguien ha tomado en cuenta todos estos factores? ¿Crees que valen tanto para la empresa privada como en el servicio público? ¿Deberían las instituciones públicas inspirarse de algunos modelos privados cuando hablamos de formas de trabajo?

 

 


Ximena Chong, fiscal del Ministerio Público chileno, nos da algunas interesantes ideas sobre el liderazgo, teniendo en cuenta que su primera jefatura la tuvo con 28 años: la labor principal del jefe es hacer que los otros trabajen mejor. Considera que las principales enseñanzas las recibió de sus padres: que la excelencia no está en ser el mejor, sino dar de ti lo mejor, y que siempre nos está permitido equivocarnos, lo que no nos está permitido es reservar esfuerzos. Admite que existe el llamado techo de cristal para las mujeres y que por ello aquellas que han llegado a ejercer labores de dirección tienen el deber de demostrar a las demás que es posible.

¿Tú crees que ser jefa en el sector público es muy diferente del sector privado? ¿Es más fácil, o más difícil llegar arriba si trabajas en el estado o en una institución de otro ámbito? ¿Por qué lo crees?

 


Parece más fácil promover la igualdad en el mundo del cine que en la Secretaría General de la ONU, que finalmente será ocupada por otro hombre. En 2017 se estrenará Wonder Woman, una superproducción de batallas y puñetazos con una mujer como protagonista, y la ONU ha decidido nombrarla su “embajadora animada”. En las redes sociales de la ONU, Wonder Woman se va a encargar de promover la participación de las mujeres en la política y de luchar contra la violencia de género. No es casual que una pionera del feminismo, Margaret Sanger, que se preocupó de popularizar los anticonceptivos, sea la inspiración de esta nueva heroína.

¿Crees que los liderazgos femeninos deben asemejarse a los de las  heroínas del mundo del cine o del cómic o es más bien una desnaturalización de los mismos? ¿La promoción de los asuntos de la mujer a cargo de estas heroínas podría ser visto como sexista y  estereotipado?

 


En América Latina y el Caribe las mujeres están accediendo a toda velocidad a puestos gerenciales, y sobre todo en el sector privado. Ellas han demostrado saberse adaptar mejor a las continuas crisis y debacles vividas en el continente, pero sobre todo han aportado un nuevo modo de “mandar”: son más sociables y empáticas en el trato con sus equipos; son más inclusivas y capaces de crear sentimiento de grupo; más capaces de actuar en múltiples direcciones, y tienen por último una mejor predisposición al cambio. Muchas de estas características están latentes en cada mujer y solo se desarrollan cuando se les da una responsabilidad.

Seguramente has tenido en tu carrera jefes y jefas, ¿en qué se notan las diferencias? ¿Te has sentido mejor considerada por ellos o por ellas? Y por debajo de la jefatura, a tu mismo nivel, ¿crees que también el estilo de trabajo de un hombre y una mujer son distintos (orden, organización, equipos, empatía, flexibilidad)?

 


La presencia de mujeres entre los cargos ejecutivos de una empresa no es un objetivo filosófico o ético: sencillamente, las empresas que cuentan con liderazgos femeninos son un 47% más rentables. Pero tener esto presente no basta si no va acompañado de medidas específicas que garanticen la presencia femenina en los consejos de administración. Esto pasa por impulsar medidas concretas de conciliación familiar (ayudando con el teletrabajo o la reducción horaria), establecer cuotas femeninas tanto en los consejos directivos como en la plantilla, y fomentar una mayor igualdad en escenarios extralaborales, insistiendo en la responsabilidad doméstica del hombre.

¿Te ha ayudado tu empresa o institución como mujer a lo largo de tu vida laboral, o más bien te ha entorpecido? ¿Has sentido que las mujeres a tu alrededor hacéis causa común, o cada una tiende a cuidad sus propios intereses?

 

 


Se admite que las mujeres tenemos mayor inteligencia emocional y que nos cuesta menos ponernos en el lugar del otro. En sí mismo, esto no nos convierte en más capacitadas para el liderazgo, pero sí nos da pistas para poder ejercer puestos de mando con una mayor eficacia. Las reglas de oro son tres: sacar buen partido de las emociones (a las que supuestamente somos más sensibles), sabiendo dejarlas a un lado si así es necesario; no tener miedo de mostrarnos tal como somos, en lugar de como quisiéramos ser; y tener siempre presente la humanidad y la empatía en el trato con los subordinados, pues es el mejor modo de ganarnos su confianza y su respeto.

En tu carrera, ¿has percibido que las mujeres sean más emotivas que los hombres a la hora de liderar? ¿Compartes la idea de que sabemos ser más empáticas en el mando? ¿Es el servicio público comparable a la empresa privada en lo referente a los estilos de mando, o la función pública nos estandariza en este sentido?

 


Le llaman “peinado bob” a ese pelo corto, bien estilizado hacia los lados, que parece una fatalidad entre las políticas que triunfan en el siglo XXI, llámense Hillary Clinton, Michele Bachelet, Angela Merkel o Christine Lagarde. Le atribuyen la maternidad de la idea a la francesa Isabelle Goetz, que en los ochenta empezó a practicarlo con Hillary Clinton. Dice Goetz que es un peinado que “luce bien” y que al mismo tiempo da la impresión de que quien lo lleva tiene cosas más importantes que estar yendo cada dos por tres a la peluquería. Las palabras de Goetz tienen en realidad un trasfondo sexista, como es que la feminidad está reñida con el poder, que una larga melena o unos bucles voluminosos podrían ser un obstáculo para llegar a la cabeza de una institución importante.

¿Transmite Cristina Kirchner menos autoridad que Michel Bachelet por su peinado y su estilo? ¿Hemos de renunciar las mujeres a nuestro propio estilo para parecernos en lo posible a ellos? ¿Es el traje chaqueta de las políticas otra fatalidad del estilo en la política?