Puntos de vista

15 de agosto del 2019

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Argentina: La paridad electoral es nuestro derecho

Una mujer maneja una ambulancia en la Provincia de Buenos Aires, otra está frente a una cárcel de gran peligrosidad y alguna otra se animó a ser intendenta de su ciudad. Una, dos, tres mujeres. Todavía somos cupo, no hemos llegado a ser pares.

En América Latina, y específicamente en Argentina, las mujeres estamos ganando espacios en la agenda pública frente al desafío de lograr que esos roles superen la excentricidad del caso particular y se conviertan en lugares de paridad. No es voluntarismo ni generación espontánea de los hechos, se necesitan más y mejores políticas públicas para acortar las brechas de género en la política argentina. Es fundamental llegar a la paridad para que todas y todos tengamos las mismas oportunidades de acceso y representación.

En este camino hacia la igualdad, este año se aplica por primera vez en Argentina la Ley 27.412 de paridad de género en ámbitos de representación política. ¿Qué significa? Que las listas electorales tendrán 50% de mujeres en altos rangos y en posiciones de toma de decisión.

Las mujeres constituyen la mitad de la población de Argentina, pero ocupan menos de un tercio de las posiciones de liderazgo en el mundo público. Se encuentran subrepresentadas en los órganos directivos de los partidos políticos, en las listas de candidatos, y en el Congreso Nacional. Somos una enorme mayoría en los puestos menos jerárquicos de la administración pública, sostenemos la burocracia estatal con nuestro trabajo, pero a medida que se eleva la pirámide, cada vez somos menos. Nuestro techo de cristal es evidente: muchas administrativas y pocas decisoras.

¿Cuál es el desafío? Estar en donde se toman decisiones de poder, ocupar los espacios de liderazgo con firmeza e idoneidad. Estamos empezando a revertir el silencio histórico de nuestra voz. Este año, por primera vez, vamos a tener representación par en las listas electorales. Para algunos teóricos, esta es una forma de discriminación positiva, para mí – como mujer, politizada y feminista – el cupo es una opción legal para garantizar lo que culturalmente no se garantiza: la representatividad de todas las voces.

Este año, en la Provincia de Buenos Aires, por primera vez las mujeres son candidatas en listas de paridad. El 50% es una oportunidad y también una responsabilidad para que las mujeres nos decidamos – y apoyemos a otras – a participar activamente para transformar el mundo en el que queremos vivir. Las listas se conforman con un criterio de alternancia entre hombres y mujeres, pero esto aún no significa que el Congreso Nacional va a ser a fin de año un espacio de pares. ¿Por qué? Porque se renuevan la mitad de las bancas, y la desproporción va a seguir presente por algunos años más, y porque la jerarquización en los espacios sigue siendo masculina, las listas son encabezadas por hombres. Un ejemplo, la ciudad de Buenos Aires renueva tres senadores, el partido que saque más votos se lleva dos bancas (1 mujer y 1 varón) y la oposición 1 (1 varón). Se trata de estar atentas e ir por los espacios que nos corresponden, para los que nos hemos preparado todos estos años y caminar juntas hacia la paridad de género en el ámbito público.

Hasta acá, ya conocemos el mundo gobernado por hombres. Las mujeres – y diversidades sexuales – tenemos la chance de demostrar(nos) que estamos dispuestas a ejercer el poder de una manera complementaria y diferente. Sabemos escuchar, porque siempre estuvimos del lado de la escucha, y entendemos que una forma de promover nuestro liderazgo será desde una escucha activa que priorice los intereses de los demás por sobre nuestros propios egos. Sabemos administrar, porque siempre estuvimos en la gestión de nuestro tiempo, casa, familia y economía del cuidado; y estamos convencidas de que nuestra virtud no es la sensibilidad sino la firmeza en la toma de decisiones importantes. Sabemos gobernar.

Es responsabilidad de las que ocupamos roles dentro del Estado e intereses políticos empujar a otras para que se sumen a trabajar en el ámbito público, tejer redes de sororidad entre mujeres y disidencias para que la paridad sea una realidad y un derecho.

Cuando la política es pensada sólo por hombres, hay medio mundo que es invisible.

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María Bulla

Especialista en comunicación pública

Coordinadora de Comunicación y Prensa en el Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires. Participante del Programa para Mujeres Líderes Emergentes del Sector Público del BID.

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