¿La Corrupción tiene género?

La respuesta, parecería, es que sí lo tiene.

Los países de América Latina y el Caribe han sido sacudidos por una ola de escándalos de corrupción y consecuentes movilizaciones populares. Algunos escándalos abarcan funcionarios públicos que recibieron pagos millonarios a cambio de contratos, lo que genera preguntas sobre el alcance e impacto de la corrupción en la región. Como reacción a estos eventos, varios gobiernos adoptaron medidas de transparencia para mejorar la rendición de cuentas en el sector público.

A la luz de la creciente atención a los temas de equidad de género, es legítimo preguntarse qué impacto tendrán las nuevas reformas para las mujeres y los hombres, y si hay formas de institucionalizar medidas de transparencia que beneficien a mujeres y hombres por igual. Por ejemplo, el movimiento #MeToo se ha expandido del enfoque de acoso sexual a uno más amplio, la intersección de género y ética.

Durante años, parte de la literatura académica sobre género y corrupción se enfocó en reflexionar si existe una menor propensión implícita de las mujeres a ser corruptas. La última evidencia ha visto otro aspecto importante: si las mujeres son más afectadas que los hombres por la corrupción. La respuesta es sí, dados los siguientes factores:

  • Condiciones socioeconómicas desiguales: las mujeres sufren mayores tasas de pobreza, en su mayoría se encargan del cuidado familiar, dependen de los servicios públicos y enfrentan condiciones de discriminación y marginalidad más constantemente que los hombres.
  • Mayor vulnerabilidad de las mujeres a la explotación sexual: por medio de sextortion (demanda de favores sexuales de hombres en posiciones de poder), tráfico de personas y acoso sexual.
  • Ausencia de mecanismos de denuncia y protección: las mujeres tienden a denunciar la corrupción menos, tal vez por un acceso más limitado a la información y medidas de protección escasas.

A la luz de estos hallazgos, desde el Fondo de Transparencia del BID (la principal herramienta del Banco Interamericano de Desarrollo para financiar asistencia técnica en este sector), nos preguntamos: ¿Cómo aprovechar el conocimiento existente, y las buenas prácticas, para diseñar proyectos de transparencia que beneficien de igual manera a mujeres y a hombres?

Para responder a esta pregunta, desarrollamos la Guía de Género y Transparencia, una herramienta que aporta orientación y buenas prácticas sobre cómo integrar la visión de género en nuestros proyectos y trabajo analítico. Nos centramos en mitigar los impactos negativos de intervenciones anticorrupción para las mujeres, asegurándonos que los resultados de los proyectos benefician a mujeres y hombres.

A continuación, les contamos los hallazgos y recomendaciones más importantes:

  • La guía resalta oportunidades de incluir Análisis de Género en las Evaluaciones Nacionales de Riesgo sobre lavado de dinero y financiamiento de terrorismo, con un enfoque en el seguimiento de los ingresos derivados de la trata de personas. También recomienda entender mejor cómo los requisitos antilavado pueden impactar negativamente la inclusión financiera de las mujeres.
  • Se recomienda diseñar e implementar auditorías que evalúen la capacidad de los gobiernos para cumplir con las obligaciones de igualdad de género de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio; incluyendo la adaptación de sistemas nacionales de denuncias de corrupción y protección de denunciantes con un enfoque de género.
  • Los hallazgos sugieren diseñar contratos con perspectiva de género para garantizar que las negociaciones contractuales de los países incluyan, por ejemplo, políticas con metas específicas, cuotas de género en los comités de negociación de localidades con empresas extractivas, mapeo de género sobre los beneficios e impactos de los proyectos financiados por industrias extractivas, entre otros.
  • Se recomienda integrar compromisos específicos de género en los Planes de Acción de los países bajo la Alianza de Gobierno Abierto.
  • Se necesitan procedimientos y criterios efectivos para asegurar la asignación presupuestal de acuerdo con cuestiones de género durante el proceso legislativo.

La corrupción impacta más a las mujeres que a los hombres, por lo que resulta fundamental abordar iniciativas de trasparencia con una perspectiva de género, para que los proyectos de desarrollo sean efectivos y no repliquen las desigualdades sociales existentes.

Consultores del BID
Darinka Vásquez y Francesco De Simone
Darinka Vásquez es consultora de Innovación Digital para Gobiernos y consultora para el Fondo de Transparencia del BID. Entre los temas que trabaja se encuentra Gobierno Abierto y Transparencia, Justicia Digital y Laboratorios de Innovación. Darinka es Máster en Gestión Pública y Gobernanza Digital de London School of Economics and Political Science, y otra en Administración y Políticas Públicas de la Universidad Católica Boliviana.

Francesco De Simone es especialista de Modernización del Estado del BID, y Asesor Técnico del Fondo de Transparencia del Banco. Francesco obtuvo una Maestría en Ciencias Políticas en la Universitá Orientale, en Nápoles, Italia, otra en Asuntos Latino-Americanos en la Universidad George Washington, en Washington, DC.

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